Conviene reconocer que estas infraestructuras ya forman parte del paisaje local, aunque permanezcan casi invisibles para la mayoría.
La investigación aborda los centros de datos no solo como artefactos tecnológicos, sino como una tipología arquitectónica emergente con un impacto profundo sobre el territorio y sus recursos hídricos, energéticos y de suelo. En la actualidad, el soporte físico de la vida digital opera de manera invisible para los usuarios, pero se consolida como un agente transformador que reconfigura tanto el paisaje rural como el urbano. En el contexto peruano, marcado por condiciones de aridez en la franja costera y una desigual distribución de infraestructura, la inserción descontextualizada de estos complejos intensifica tensiones ecológicas y sociales preexistentes.
Ante este panorama, la tesis propone una aproximación metodológica de escala intermedia que vincula la planificación territorial y el diseño arquitectónico. A través de dos conceptos estructurantes, la contextualización y la hibridación, se cuestiona la estandarización global que caracteriza a estos edificios. La contextualización exige que la arquitectura responda activamente a las condiciones geográficas y climáticas del emplazamiento, mientras que la hibridación plantea la coexistencia de la infraestructura técnica con programas públicos, productivos o comunitarios. Al estructurar un sistema de indicadores territoriales aplicados a tres casos de estudio en el litoral del Perú, la investigación demuestra que estas "cajas negras" pueden transformarse en sistemas circulares y abiertos. Así, el centro de datos deja de ser un volumen aislado y monofuncional para convertirse en un equipamiento híbrido integrado, capaz de aportar valor social, capturar sinergias energéticas y regenerar los entornos en los que se implanta.
Se requiere recorrer distintas escalas: desde la infraestructura global hasta los edificios especializados que transforman un territorio específico.
La localización de un centro de datos responde a criterios económicos y empresariales. Sin embargo, la operación depende de condiciones territoriales que determinan su viabilidad y sus efectos sobre el entorno.
Si la nube posee una materialidad global, la siguiente pregunta es dónde y bajo qué condiciones esa infraestructura toma forma en el territorio peruano. No basta con observar sus edificios; es necesario relacionar su funcionamiento, sus impactos y el contexto donde se implanta. A partir de este punto, se conecta diferentes escalas de una misma problemática: la infraestructura digital, el territorio peruano y las oportunidades para replantear su relación.
Las evidencias reunidas conducen a una idea común: responder al crecimiento digital exige integrar dimensiones que habitualmente se analizan por separado. Más que proponer respuestas definitivas, la investigación plantea una nueva forma de entender los centros de datos como infraestructuras capaces de articular tecnología, territorio y sociedad.
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Basado en la tesis "Infraestructuras digitales, contextualización e hibridación de los centros de datos". Pontificia Universidad Católica del Perú.